Enfermedad Holandesa

Definición


El Síndrome o Enfermedad Holandesa, corresponde a un modelo macroeconómico que tiene adversos efectos en la economía, originado por el auge de la exportación primaria de un recurso no renovable. Esto provoca la pérdida de competitividad de los restantes sectores exportadores, en especial los no tradicionales. Este modelo económico se refiere a las consecuencias que trae el nuevo flujo de recursos, donde se destaca la apreciación de la moneda nacional debido al mayor ingreso de divisas al país. Se ve un crecimiento sesgado, no equilibrado cuando un país sufre el síndrome holandés. Puede favorecer en el corto plazo, ya que aumentan los ingresos de un país y el PIB. Los efectos a largo plazo van a depender de las medidas que adopte cada país, pero las exportaciones no tradicionales saldrán perjudicadas de todas formas. Esto es típico en países en vías de desarrollo, que al descubrir un recurso natural se llenan de dólares y por lo general no saben cómo invertir el excedente. El problema es cuando el país ya no puede exportar la materia prima y el crecimiento del país se basaba en estas exportaciones.


Origen

Este término económico nace a fines de los 60, principios de los 70 cuando los Países Bajos comienzan a experimentar un aumento en la riqueza producto del descubrimiento de un gran yacimiento de gas natural cerca del Mar del Norte. Esto provocó que aumentaran considerablemente las exportaciones de dicho producto, y por tanto, la entrada de divisas al país. Al haber un mayor ingreso de divisas, el florín (moneda neerlandesa) se apreció perjudicando de este modo las exportaciones no asociadas al recurso natural, por lo que el resto de bienes y servicios de Holanda vieron afectadas su competitividad. Una vez revaluada la moneda, las importaciones lograron ganar fuerza, haciendo que todo lo fabricado en el país encareciera. El sector empresarial de Holanda se vio en crisis, ya que había que manejar las divisas, neutralizarlas o se perderían cientos de compañías. Y eso fue lo que pasó, por lo que el desempleo aumentó.

Es por eso que toda experiencia que ve un ingreso anormal de divisas relacionado con sus recursos naturales, es llamada “enfermedad holandesa”.


Consecuencias


La consecuencia de la Enfermedad Holandesa es amenazar con la economía local. La obtención de riquezas inesperadas gracias a los descubrimientos de recursos naturales (en el caso de Holanda con el gas) produce un incremento en la divisa, lo que perjudica la competitividad de las diversas exportaciones del país. Pero eso no es todo, ya que cualquier hecho que genere grandes entradas de dinero, como un incremento exhaustivo en el precio de algún recurso escaso, además de inversión extranjera directa y asistencia externa también generará efectos negativos en la economía del país.

Además, debido a las exportaciones, el ingreso de dólares aumenta considerablemente, lo que genera que la moneda local se devalué debido al tipo de cambio. Esto trae como consecuencia que los sectores como la industria tengan una merma. También, La distribución de abundancia puede ser desigual, lo que produce una enorme brecha entre los trabajadores más pagados y los menos pagados. Además, si hay una corrupción creciente.

En caso que los dólares sean convertidos en moneda local y se utilicen para adquirir bienes nacionales, el resultado dependerá si el tipo de cambio del país lo fija el banco central o es flexible.

Otras consecuencias que aquejan a esta enfermedad es, un incremento en el gasto público y en inflación, además del crecimiento en importaciones. Lo que al mediano plazo produciría una reducción en empleos y también de producción en bienes y servicios.


Enfermedad Holandesa en Chile – Era del salitre
Entre los años 1884 y 1920, Chile se convirtió en el único país exportador de salitre (nitrato) luego de derrotar a Perú y Bolivia en la Guerra del Pacífico. Tras el triunfo, nuestro país anexó territorios del sur de ambos países lo que significó adueñarse de todas las oficinas salitreras ubicadas en aquellos terrenos.

Durante esas tres décadas, el protagonista de la exportación chilena fue el salitre, generando altos ingresos fiscales. Los dineros obtenidos por la venta del mineral fueron usados en un mayor gasto público, descartando la idea del ahorro para no quedarse con la manos vacías luego del descubrimiento del suplemento artificial al fertilizante extraído de las minas nortinas.

El descubrimiento de este mineral natural provoco una “Enfermedad Holandesa”, que generó que los otros productores perdieran protagonismo ante el salitre por la baja del dólar, entre otras cosas. Incluso, el salitre recibía protección ante los otros productos por parte del Estado, para que no tuviera obstáculos burocráticos en la venta. Los otros sectores que sufrieron con este fenómeno fueron la industria, agricultura y sub sectores mineros.



Chile y el cobre. ¿Existe enfermedad holandesa?
El cobre hoy en día representa gran parte de la economía chilena. En el año 2010 la exportación de cobre y derivados de él alcanzaron un 57% del total de exportaciones del país, aportando a nivel mundial la venta del 33% de este bien. Es tal la importancia de la exportación de cobre en Chile, que se calcula que por cada centavo de dólar promedio que aumente el precio de este metal, Chile percibe ganancias de hasta 120 millones de dólares, de los cuales el estado recibe ganancias mediante los cobros de impuestos a empresas privadas y de Codelco de un 5% hasta un 19%, demostrando así la dependencia del país con respecto a este recurso. No cabe duda de que el cobre para el Chile de hoy, es muy similar al salitre de fines del siglo XIX.

La alta demanda de cobre por parte de China ha aumentado los valores mundiales del metal durante los últimos años a partir del tratado de libre comercio entre el país asiático y Chile, generando así un alza similar a la vivida en los años 80 del siglo XIX. Este repentino incremento vivido en el sector minero del país ya ha sido criticado por expertos de otras áreas argumentando que otros sectores han sido perjudicados, tal cual como sucede en una situación de enfermedad holandesa: “El presidente de Fedefruta, Antonio Walker, constató que “Chile, claramente, día a día tiende a tener más de esta enfermedad. Entre enero de 2007 y octubre de 2010 – agregó – el dólar cayó 33%. (…) los volúmenes de exportaciones no cobre, entre ellos frutas frescas, se han reducido o paralizado. Esto significa – concluyó – que no estamos produciendo más, no estamos generando empleos en regiones (...) (15/11/10)

Por otra parte, al comparar las graficas de exportaciones entre el salitre y el cobre nos encontramos con similitudes que, si bien las causas que gatillaron los efectos son totalmente distintos, su semejanza y posible desenlace para el cobre chileno de seguir al conducta del salitre es preocupante.


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Exportaciones de salitre (1880-1932) y cobre (1996-2011) respectivamente.



Chile debe cuidarse de que el cobre corra la misma suerte que el salitre. Si bien el cobre no es fácilmente reemplazable como lo fue el salitre, en su época tampoco nadie se esperaba la invención de un sustituto de este. Por el bien de la economía chilena esperemos que la gran cantidad de exportaciones de cobre nacional no se convierta en un fenómeno de enfermedad holandesa perjudicando a otros mercados locales como lo fue con el salitre a fines del siglo XIX y, aún más importante, esperemos que el cobre, tan fundamental para los cimientos de la economía chilena, no pierda su valor en el mercado mundial por alguna razón.


Otros ejemplos

“Enfermedad Holandesa” en Australia:

En abril de 1851, Edward Hargraves encontró oro en Summer Hill Creek, en el centro-este de Nueva Gales del Sur. Como había ocurrido con la fiebre del oro de California, un gran número de personas acudió en busca del preciado metal. Durante los siguientes diez años, Australia exportó más de 124 millones de libras esterlinas sólo en oro. En 1861, la población asentada alcanzó la cifra de casi 1,2 millones, lo que suponía que se había triplicado desde los 400.000 habitantes de 1850. Británicos, americanos y canadienses se unieron a la migración hacia las colonias del este.

A raíz de este hallazgo Australia se transformo en casi un mono exportador, dándole a las tareas mineras de extracción del metal, al igual que a las políticas económicas la prioridad. Lo anterior, pensando en la riqueza de la nación, pero cometiendo el error de generar la entrada de una gran cantidad de dinero extranjero y por esto debilitando la producción interna de otros procesos económicos que quedaron postergados por esta conversión al la mono exportación. Los otros procesos económicos que se vieron perjudicados, son principalmente los que tienen relación con la exportación de lana y trigo. En simples palabras, el descubrimiento de oro en Australia provocó la entrada de dinero al sistema económico, y producto de esto la moneda australiana experimentó una mayor apreciación o revaluación, hasta el punto de amenazar con asfixiar al resto de la actividad económica.

Por su parte, con el ingreso de un gran capital extranjero debido al recurso abundante, los otros sectores de la economía australiana comenzaron a caer con el tiempo. Por un lado los campos auríferos comenzaron a perder su auge y a caer de manera estrepitosa, y por otra los precios de la lana y el trigo, principal producto de la economía australiana, se vieron afectados y comenzaron a caer. Esto trajo consigo grandes cambios en las estructuras sociales coloniales que se vieron reflejados en altos índices de desempleados, ya que a gran parte de la población los azotaba un cruda pobreza.


“Enfermedad Holandesa” en Venezuela:


Venezuela tiene una economía de mercado orientada a las exportaciones. La principal actividad económica consiste en la explotación del petróleo para la exportación y consumo interno.

La producción petrolera de Venezuela inicia en 1914, al activarse el Zumaque I o MG-1, el primer pozo productor de petróleo en su territorio. Y en 1922 comienza la explotación petrolera a gran escala, haciendo crecer su renta per cápita y su participación en la economía mundial.

En Venezuela el 92% de las exportaciones dependen actualmente del petróleo en contraste con el 68,78% que dependía en el año 1998, evidenciando esa sobredependencia del petróleo en la generación de divisas por exportación. Este efecto funciona porque inicialmente, aparece un recurso natural en abundancia. La exportación de dicho recurso natural provoca un flujo monetario hacia el país y, por lo tanto, la consecuente apreciación en los tipos de cambio. De esta forma, resulta cada vez más sencillo y barato para el país importar todos los productos que necesita, mientras que para la industria nacional es cada vez más difícil exportar su producción. Por ello, el tejido industrial se va degradando y cada vez es menos atractivo desarrollar una actividad industrial ya que se pueden satisfacer las necesidades a base de importaciones. El riesgo recae en una pérdida de dichos recursos naturales, o bien en una caída importante de su precio en los mercados internacionales. De repente, todo el flujo monetario se detiene y el país se encuentra sin un tejido industrial sólido y sin diversificación al que recurrir para el crecimiento futuro.

Del 2004 al 2008, la economía venezolana vivió un crecimiento debido al “boom petrolero” que se experimentó mundialmente. Pero la caida del precio entre el 2008 y 2009 revirtió la situación con una caida del PIB y junto con esto la devaluación de su moneda nacional, el Bolívar.

Las fluctuaciones en el precio del petróleo explican las altas y bajas de la economía venezolana. Posicionándose como una de las economías con mayor inflación del mundo.


Posibles soluciones al problema
Diferentes países han caído en esto llamado enfermedad holandesa, y cada uno ha enfrentado esta crisis de alguna u otra manera, lo que promueve el debate entre los economistas, sobre cuál es la más recomendada.

En el caso de Holanda, las medidas que se adoptaron fueron reducir el déficit presupuestario, disminuir el gasto público y cortar en medida las subvenciones. Esto con el fin de devaluar la moneda. También se agudizó el control sobre las inversiones con el propósito de recuperar la competitividad. Por otro lado se aumentó el empleo, no así los salarios de los funcionarios. En España se optó como solución el control del gasto público e incentivar la producción y la eficiencia.

Los economistas en general discrepan en diversas medidas, como la opción de limitar el ingreso de capital al país (medida tomada entre otros por Brasil). En Chile, los economistas aconsejan intervenir el precio del dólar, sacándolos del mercado nacional, esto por medio de la compra por parte del Banco Central y así provocar un alza en el precio. La medida anterior también es criticada por algunos, debido a que con esta opción, el Banco se endeuda, lo que no es bueno porque en algún minuto se debe reinyectar ese capital y el precio de esa divisa es muy inestable.

Soluciones hay muchas y no se puede definir cuál es la más eficiente. Lo que más se aconseja es el ahorro de capital, disminuyendo el gasto público y creando fondos que aseguren los recursos extraordinarios. Medidas de bajo impacto político que promuevan la productividad y la competitividad y fortalecer la economía interna para no depender en gran medida del capital extranjero.